Si el dolor lumbar afecta la calidad de vida, se prolonga más de tres meses u ocasiona síntomas de alarma, debemos acudir a un especialista

Nuestro estilo de vida, que incluye el trabajo que realizamos, la carga de pesos, las posturas, por ejemplo, al estar sentados o continuamente mirando pantallas de ordenadores o dispositivos móviles, el sedentarismo e incluso la alimentación, juegan todos un papel determinante en la aparición o variabilidad de la intensidad del dolor lumbar. Cambiando nuestras rutinas podemos mejorarlo, sino, debemos ponernos en manos de un especialista.

Hoy hablamos con el Dr. Edgar Ferreira Martins, neurocirujano especializado en lesiones de la columna vertebral.

El estilo de vida actual nos lleva a sufrir dolores de espalda, especial- mente el lumbar. Pero, realmente, ¿de qué estamos hablando cuando decimos dolor lumbar?

Cuando hablamos del dolor lumbar, nos referimos a una de las principales causas por las que los pacientes acuden a una visita médica y es causa de una proporción significativa de bajas laborales. Por todo esto, además de la repercusión física y psicológica que implica este problema, también representa un coste económico elevado para el paciente, para la sociedad, las empresas para las que trabajan y el sistema sanitario.

¿Hay grados en cuanto a este tipo de dolor?

El dolor lumbar se puede clasificar según su intensidad, causa o cronicidad. Según la intensidad, es am- pliamente variable. Su medición es subjetiva y se puede llevar a cabo mediante escalas numéricas o indicando la repercusión que tiene en la vida habitual del paciente.

De manera más relevante, cuando valoramos al paciente inicialmente, se debe determinar si el dolor es agudo o crónico. Los dolores agudos son aquellos que tienen días o semanas de duración. Habitualmente son autolimitados, y lo más frecuente es que se- an de origen muscular por sobreesfuerzo o un trauma en la zona. El dolor lumbar crónico se caracteriza por tener más de 12 semanas de duración, y en escasas ocasiones se hace persistente, prolongándose más allá del año.

¿Cuáles son las principales causas que nos pueden llevar a padecer dolor lumbar?

En cuanto a las causas que producen dolor lumbar, estas son múltiples y expresan daños en cualquiera de las estructuras que existen en esta región que son: vértebras lumbares y sacro, que soportan el peso del cuerpo.

“Las causas que producen dolor lumbar son múltiples y expresan daños en cualquiera de las estructuras que existen en esta región”

Discos intervertebrales que actúan como amortiguadores entre las vértebras; nervios espinales que llevan y reciben la información de la sensibilidad, movilidad y función de las vísceras; ligamentos y bandas tendinosas que mantienen unidas las vértebras entre sí, o músculos paravertebrales responsables de los movimientos y que aportan estabilidad a la columna en conjunto con las vértebras.

En cuanto a las enfermedades que producen el dolor lumbar se pueden dividir en: congénitas, que son condiciones con las que nacemos (escoliosis u otras deformidades, y los trastornos del desarrollo de la columna, como la espina bífida). Adquiridas, producto de enfermedades o condiciones que ocurren durante la vida como pueden ser traumatismos que lesionen cualquiera de las estructuras antes mencionadas; degenerativos ocasionados por el envejecimiento y pérdida de las propiedades de las estructuras, como la degeneración discal, la artrosis o enfermedades inflamatorias (estas condiciones pueden desencadenar condiciones de inestabilidad como las listesis, escoliosis del adulto, estenosis de canal espinal y las hernias de disco que producen adicionalmente síntomas como ciática, alteraciones motoras en las piernas o en la función de los esfínteres); infecciones del canal espinal o los nervios espinales; y tumores del canal espinal o los nervios espinales.

Es importante tener en cuenta que en ocasiones existen otros órganos que están en la cavidad abdominal y músculos que están en la pared de la misma, que si presentan enfermedades (cálculos renales, tumores, diastasis de rectos abdominales…), pueden ocasionar dolor lumbar y deben ser tenidos siempre en consideración por el especialista.

¿Cuándo nos tenemos que poner en manos de un profesional para tratarlo?

Siempre que el dolor afecte la calidad de vida, se prolongue más allá de 3 meses u ocasione síntomas de alarma como pérdida de fuerza, alte- ración de los esfínteres, dolor o pérdida de movilidad en las piernas o fiebre, se debe acudir cuanto antes a un especialista de columna.

¿Qué soluciones nos plantearán?

El manejo de los pacientes que presentan este problema debe ser multidisciplinar y precoz, realizado por expertos dedicados al campo de la patología de la columna espinal (cirujanos de columna, rehabilitadores y especialistas en manejo del dolor). Inicialmente siempre se deben agotar los abordajes conservadores si es posible, mediante medicación y tratamiento rehabilitador, ajustando al mismo tiempo los hábitos y actividades que pueden producir o empeorar el dolor.

En caso de fracasar lo anterior, el manejo debe ser individualizado una vez detectado el origen del dolor. Para esto, existen técnicas que han cambiado por completo el manejo quirúrgico de las patologías de la columna espinal ocasionando mucho menos daño a las estructuras de la espalda y, por consiguiente, mejorando el pronóstico del paciente a corto y medio plazo.

Estas técnicas se engloban en la Cirugía Mínimamente Invasiva Espinal, que han demostrado disminuir las complicaciones, tiempo de estancia hospitalaria, dolor postoperatorio y necesidad de rehabilitación posterior.

¿Y que quiere decir todo esto? Que el paciente podrá reintegrarse a una vida normal, con menos secuelas y con mejoría significativa de sus síntomas mucho antes que con las técnicas tradicionales.

¿Qué podemos hacer que esté en nuestras manos para prevenir el dolor lumbar?

Para evitar o aliviar las molestias lumbares debemos alimentarnos de manera sana y mantener un peso adecuado; tener una rutina de ejerci- cios diaria, sobre todo aquellos que mantengan fortalecida la muscula- tura paravertebral y abdominal (na- tación, abdominales, pilates y yoga entre otros); y evitar posturas inade- cuadas y prolongadas.

Publicado en el suplemento A TU SALUD, de el diario LA RAZÓN, el día 20 de junio de 2021.

NEUROCIRUGÍA columna vertebral

La Razon Ferreira Martins

 

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